Hoy es imposible guardar silencio.
Hoy, cuando el nombre de María Corina Machado resuena y también lo hace el nombre de toda una nación llamada Venezuela.
El otorgamiento de este reconocimiento internacional (que para nosotros adquiere la magnitud de un premio Nobel de la paz) no solo exalta la trayectoria de una mujer excepcional, sino la esencia misma de un país que, a pesar de sus heridas, ha mantenido siempre una vocación innata hacia la paz.
Porque la paz verdadera no es solo la ausencia de la guerra; es mucho más.
La paz es convivencia, respeto, equidad, justicia, fraternidad, reconocimiento mutuo.
“El respeto al derecho ajeno es la paz”, nos enseñó Benito Juárez, y en esa frase se resume el espíritu que ha guiado la conducta histórica de Venezuela: no solo ha respetado el derecho de los demás pueblos, sino que ha abierto sus brazos para acogerlos.
Venezuela ha sido, y sigue siendo, un país de brazos abiertos hacia América Latina y hacia el mundo.
Un país que no emigró masivamente durante su historia, pero sí recibió a millones de inmigrantes con amor, con amistad, con la generosidad espontánea del venezolano.
Un país donde basta intercambiar unas palabras para llamar al otro hermano.
Ese es nuestro ADN colectivo.
Por eso este reconocimiento va mucho más allá del nombre de una persona.
Es un homenaje a una nación que ha sido ejemplo de paz espiritual, de solidaridad, de humanidad.
Porque la paz verdadera es un estado interior:
la serenidad de conciencia que nace del deber cumplido, del esfuerzo honesto, de la rectitud moral.
Es la paz que viene de Dios y que sostiene al ser humano incluso en sus batallas más difíciles.
Desde lo más profundo de mi corazón ( el corazón sencillo, vulnerable, esperanzado de un venezolano en el exilio) rindo tributo a esta mujer emblemática y representativa de nuestra identidad: María Corina Machado.
Recibe desde la distancia este abrazo fraterno de todos los venezolanos, y el mío propio.
Porque en ti reconocemos el talante, la gallardía, la valentía y los valores que verdaderamente definen lo que somos como nación.
No la imagen distorsionada que se ha querido imponer con fines políticos o propagandísticos.
No la narrativa del resentimiento ni del desagradecimiento (defecto que refleja la gran Miseria humana) y que hoy exhiben naciones que olvidan la mano generosa que Venezuela les tendió durante décadas) .
Hoy celebramos tu reconocimiento, María Corina.
Hoy celebramos a Venezuela.
Hoy celebramos la dignidad de un pueblo que resiste, que ama, que cree.
Que este mensaje sirva como testimonio (desde la perspectiva de un ciudadano profundamente agradecido) del espíritu de nuestro pais que, incluso en su dolor, sigue ofreciendo al mundo una lección de paz, de amor y de esperanza.
Felicitaciones, María Corina Machado.
Felicitaciones, Venezuela.
Hoy es un día de agradecer, de reconocer …
y de renacer para toda VENEZUELA