(Artículo de reflexión y llamado solemne al país).
Colombia: este no es un texto de resignación, sino de responsabilidad. Un sistema tributario justo no se mide por cuánto recauda, sino por a quién protege y qué futuro hace posible. Hoy se propone una nueva reforma para recaudar $26,3 billones —con alzas sobre combustibles, plataformas digitales, banca, eventos costosos y más— a fin de tapar un hueco fiscal creciente, tras haberse suspendido la regla fiscal y en medio de rebajas de calificación crediticia. El Gobierno asegura que “no tocará la canasta básica”; sin embargo, la estructura anunciada sí encarece costos que terminan en el bolsillo del ciudadano y en el flujo de caja de las empresas, especialmente las pequeñas.
1) Contexto:
El estado real de la economía y de los hogares
• Inflación: la anual se ubica en 4,9% (julio de 2025); si bien bajó frente a 2024, sigue presionada por alimentos y servicios. En este entorno, nuevos impuestos al consumo o a insumos difundidos (combustibles, peajes, etc.) reavivan la inflación.
• Empleo: la tasa de desocupación fue 8,8% en julio (–1,1 pp interanual). El mercado laboral mejora, pero aún es frágil: cada punto de carga tributaria mal diseñado desincentiva la contratación formal.
• Pobreza: en 2024 la pobreza monetaria fue 31,8% y la extrema 11,7%. Con este mapa social, el Estado debe aliviar costos esenciales (movilidad, energía, alimentos), no agravarlos.
• Gasolina y transporte: la gasolina en Bogotá ronda los $16.000 por galón y el transporte público subió (TransMilenio pasó a $3.200 en 2025). Además, los costos del transporte intermunicipal aumentaron cerca de 8,7% en 2024, impulsados por combustibles y peajes. Cualquier alza tributaria sobre derivados del petróleo contagia tarifas y canasta.
2) ¿Dónde estamos en presión tributaria?
La carga tributaria total (ingresos tributarios sobre PIB) subió de 19,7% (2022) a 22,2% (2023). Colombia ya está por encima del promedio de América Latina (21,3%), aunque por debajo del promedio OCDE (33,9%). Una nueva subida amplia —sin reforma del gasto— aprieta una economía que apenas se recupera.
En paralelo, la tarifa de renta corporativa sigue siendo 35%, con recargos a entidades financieras. La evidencia comparada muestra que esta tasa está muy sobre el promedio OCDE (≈24%) y, sumada a tributos locales (ICA, peajes, GMF), eleva la carga efectiva sobre invertir y producir.
3) Lección histórica reciente: ¿qué pasó cuando se intentó subir “demasiado, demasiado rápido”?
En 2021, un intento de ampliar la base tributaria y gravar servicios sensibles desató protestas masivas y terminó en el retiro del proyecto y la renuncia del ministro de Hacienda. La moraleja es clara: reformas percibidas como regresivas o desproporcionadas rompen el contrato social y paralizan la economía.
4) Riesgo fiscal hoy: recaudar más sin ordenar el gasto no es resolver
El Ejecutivo suspendió la regla fiscal y elevó la meta de déficit; agencias como S&P y Moody’s castigaron la calificación. Recaudar a toda costa, sin priorizar gasto, sin evaluar exenciones y sin plan creíble de inversión pública, no repara la confianza ni la inversión privada.
Además, los tributos a combustibles (IVA a derivados, nuevos gravámenes) encarecen logística y transporte, con traslado a precios. Y los recargos al sector financiero elevan el costo del crédito, afectando capital de trabajo, vivienda y pymes. El resultado probable: menos inversión y productividad en 2026–2027, justo cuando se necesita crecer para cerrar el déficit.
5) El aparato productivo: señales preocupantes
• Creación de empresas: en 2024 se crearon 297.475, –2,8% frente a 2023. Enfriar más el ciclo con cargas adicionales puede aumentar cierres y frenar la formalización.
• PIB: la economía creció 2,7% anual en el 1T-2025; se proyecta entre 2,5%–2,9% para 2025.
Con esta tracción débil, lo sensato es quitar fricción, no añadirla.
6) ¿Cómo se protegen los más pobres?
Los hogares de menores ingresos dependen del transporte público; cuando suben los combustibles y peajes, suben las tarifas y la inflación de bolsillo. En Bogotá, el pasaje ya subió 8,5% este año; aunque hay subsidios focalizados, no compensan nuevas olas de costos. Gravar la movilidad termina siendo regresivo.
7) Principios para un pacto fiscal justo (propuesta concreta)
1. Primero el gasto, luego el impuesto
• Auditoría independiente de subsidios ineficientes (especialmente energéticos), fugas y programas duplicados; regla fiscal restablecida y creíble.
2. Crecimiento antes que recaudación marginal
• Moratoria a nuevos gravámenes sobre insumos difundidos (derivados del petróleo, peajes indexados) hasta que el PIB supere 3,5% y la inflación ancle ≤3,5%.
3. Alivio a pymes y empleo formal
• Mantener renta corporativa nominal pero reducir la carga efectiva para micro y pequeñas (descuento de ICA, acelerar devoluciones de IVA a productores, líneas de crédito subsidiadas temporales). Evidencia internacional: tasas efectivas altas desincentivan inversión.
4. Ampliar base sin golpear a los vulnerables
• Cerrar huecos de evasión y elusión con analítica, facturación electrónica y mejor fiscalización a grandes esquemas; perseguir contrabando y fraude antes que subir tarifas generales. (La reforma de 2022 ya incorporó pisos mínimos; hay espacio para mejorar gestión).
5. Impuestos a conductas nocivas, con evaluación ex post
• Mantener “impuestos saludables” (alcohol, tabaco) con destinación específica a salud y nutrición infantil, y evaluación anual de impacto, sin extender el IVA a bienes/servicios de alto uso popular.
6. Protección a la movilidad popular
• Blindar legalmente la tarifa social de transporte y no encarecer combustibles mientras el IPC de alimentos no consolide la baja. Cada alza de combustibles se filtra a tarifas y canasta.
8) Un fundamento ético y republicano
“Moral y luces son nuestras primeras necesidades.” — Simón Bolívar, Discurso de Angostura (1819). Una República que grava sin prudencia debilita su base moral: la confianza.
“La ciudad existe para la vida buena.” — Aristóteles, Política. La tributación es medio, no fin: debe permitir a la comunidad vivir bien, no sobrevivir con miedo al cierre y al desempleo.
“Obra de modo que trates a la humanidad siempre como un fin y nunca solo como un medio.” — Kant. Las finanzas públicas no pueden usar al ciudadano como mero recaudo.
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9) Llamado solemne
Colombia, no estamos condenados a escoger entre el déficit y el ahogo tributario. Exijamos una reforma integral del gasto, la vuelta a la regla fiscal, una política tributaria pro-crecimiento y protección explícita al ingreso de los hogares vulnerables y al tejido empresarial.
Que el Congreso no apruebe aumentos infundados, injustificados y desproporcionados. Si se requiere recaudar, que sea cerrando fugas, priorizando el gasto y cuidando el empleo. La paz social y la dignidad productiva valen más que cualquier numeral.
Este es un llamado a la Colombia decente y laboriosa: a gremios, cooperativas, sindicatos, universidades, emprendedores y trabajadores. Levantemos la voz por una justicia fiscal que no castigue el esfuerzo ni encarezca la vida del pueblo. La República no se salva con parches tributarios; se salva con desiciones coherentes y concertadas.
“Moral y luces”, con trabajo productivo.
Nota:
(Datos tomados de fuentes oficiales.)